Sorteandomisterios

3.10.2005

Final del Día.

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En la posterioridad a cada despedida uno siempre presiente que se muere un poco. Así que si pensamos en todas las que vivimos, por deseo, por momentos, por intención por imposición parce-que "C' est la vie"...podríamos llegar a la conclusión de que la muerte ya es parte de nuestro ser. Merodea nuestro ámbito, abraza nuestra cintura, se detiene en nuestros ojos y nos desconoce, como nosotros a ella. Como nosotros a nosotros mismos.
La despedida y salir a correr, diría un hermano.
La despedida y sentir como los pies se hunden y se sedimentan en el piso como si fueras de ese mismo gris cemento; me grita mi pequña muerte en mi silencio.
Y no podemos olvidarnos que circundeando ese bloque azul y negro hallamos a la vida que nos acaba de hacer una ¿mala?, simple jugada.
Fotográficamente tenemos un cuerpo, un aire vibrando imperiosamente y del cual respiraremos para sentir que recuperamos la vida y su sentido. Y lo haremos con tanta fruición, que hasta el último nervio es seducido y embriagado, por lo cual terminaremos estallando.
Determinándonos en pequeños trocitos de ... lo que quede, tal vez todo sea aire.
Hasta que aparezca corriendo aquel otro que le escapa a su muerte interna y de tanto correr quizá tampoco lo alcance la vida; y se tope con lo sucedido Cargue con lo que quiera de eso, de mí,
y en esa grulla de papel que hay sobre la mesa proyecte con sus dedos la libertad de un pájaro solitario...

Considerando que ya es hora de de dormir y morir.Despidiéndose como lo está el día cansado de tanta vida.

***
Y el pájaro vuela... se quema con el sol y cae.Cae a ese amplio cemento gris que nos destina filosofar।